Jueves 24 de Julio

Por mí mismo de veras juro (Gén. 22:16).

¿Con qué propósito le juró Dios a Abrahán que sus promesas se cumplirían? Con el de animar y fortalecerles la fe a las personas que compondrían la parte secundaria de la “descendencia” prometida, quienes serían herederos con Cristo (Gál. 3:29). Como explicó el apóstol Pablo, Jehová “intervino con un juramento, a fin de que, mediante dos... cosas inmutables [su promesa y su juramento] en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos [...] fuerte estímulo para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros” (Heb. 6:13-18). Los cristianos ungidos no son los únicos que se benefician de ese juramento. Jehová juró que mediante la “descendencia” de Abrahán se bendecirían personas de “todas las naciones de la tierra” (Gén. 22:18). Entre ellas se encuentran las obedientes “otras ovejas” de Cristo, quienes abrigan la esperanza de vivir para siempre en una Tierra hecha un paraíso (Juan 10:16). w12 15/10 3:6-8

 

 

 

Miércoles 23 de julio

Ni una sola palabra de todas las buenas palabras que Jehová su Dios les ha hablado ha fallado. Todas se han realizado para ustedes (Jos. 23:14).

 

Josué fue testigo de los impresionantes actos de Jehová en Egipto y en el desierto. Por eso, cuando se acercaba el fin de su vida pudo decir con plena convicción a sus hermanos israelitas las palabras del texto de hoy. En nuestros días, de igual modo, Jehová está “resultando ser” fiel a su palabra. Por medio de su Hijo profetizó que durante los últimos días el mensaje del Reino se predicaría “en toda la tierra habitada” (Mat. 24:14). ¿Quién sino el Dios todopoderoso podría predecir tal obra y encargarse de que se llevara a cabo empleando a muchos “iletrados y del vulgo”? (Hech. 4:13.) Así, al participar en esta obra, participamos en el cumplimiento de la profecía bíblica. Honramos a nuestro Padre celestial y mostramos que somos sinceros cuando decimos: “Santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Efectúese tu voluntad, como en el cielo, también sobre la tierra” (Mat. 6:9, 10). w13 15/3 5:7, 8

 

 

 

 

Martes 22 de julio

Él te magullará en la cabeza (Gén. 3:15).

 

El apóstol Juan nos dice lo que le ocurrirá a Satanás. Jesucristo —el ángel que tiene “la llave del abismo”— prenderá a Satanás y sus demonios, los arrojará al abismo y los mantendrá allí por mil años (Rev. 20:1-3; Luc. 8:30, 31; 1 Juan 3:8). Esta será la etapa inicial del aplastamiento de la cabeza de la serpiente. ¿Qué es el “abismo” al que se arrojará a Satanás y los demonios? La palabra griega que Juan usó en este pasaje —ábyssos— significa “profundidad insondable” y también puede traducirse “el vacío infinito”. Por lo tanto, se trata de un lugar que está totalmente fuera del alcance de cualquiera que no sea Jehová o el ángel al que ha confiado “la llave del abismo”. Allí se mantendrá a Satanás en un estado de inactividad semejante a la muerte. De este modo, el Diablo no seguirá descarriando a las naciones. ¡Al “león rugiente” le habrán cerrado la boca! (1 Ped. 5:8.) w12 15/9 1:15, 16